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¿Qué debo tener en cuenta antes de comprar un sofá?

El sofá es uno de los elementos más importantes de tu mobiliario, no solo debido a que por su tamaño resalta entre todos los demás objetos, sino además porque gracias a las historias que se desarrollan en él, con el paso del tiempo se llena de significados emocionales, y si pudiera hablar podría contar fácilmente las historias más bonitas de tu hogar.

La compra de un sofá en el mejor de los casos es una elección para toda la vida y no debes acelerarte a la hora de decidir, para que puedas contemplar todos los detalles posibles antes de decir sí. Teniendo en cuenta esto nos dimos a la tarea de enumerar cuáles son las cosas que debes saber antes de comprar un sofá.

El sofá es uno de los elementos más importantes de tu mobiliario, no solo debido a que por su tamaño resalta entre todos los demás objetos, sino además porque gracias a las historias que se desarrollan en él, con el paso del tiempo se llena de significados emocionales, y si pudiera hablar podría contar fácilmente las historias más bonitas de tu hogar.

El sofá casi siempre se ubica en la sala, una de las habitaciones más importantes de tu casa puesto que en ella recibes a tus invitados, y por ende es la encargada de ser la carta de presentación de tu hogar. Por esto la elección de tu sofá ayudará en gran medida a determinar la imagen que quieres proyectar con tu decoración.

La compra de un sofá en el mejor de los casos es una elección para toda la vida y no debes acelerarte a la hora de decidir, para que puedas contemplar todos los detalles posibles antes de decir sí. Teniendo en cuenta esto nos dimos a la tarea de enumerar cuáles son las cosas que debes saber antes de comprar un sofá.

El lugar donde estará ubicado

Es importante que tengas en cuenta el lugar y la función que va a cumplir tu sofá, porque no es lo mismo destinarlo para la biblioteca que hacerlo para la sala principal u otro tipo de salón social. Además debes analizar cuántas personas lo utilizarán a diario. Saber estos detalles con antelación es determinante porque de ello depende el tipo de tamaño, materiales, armazón y tapicería que debes utilizar.

El tamaño de la habitación

Después de elegir dónde ubicarás tu sofá, debes conocer las medidas de la habitación y analizar la distribución de la misma. Esto es importante porque no quieres un sofá invasivo que reste la movilidad dentro del espacio. Es aconsejable que si la habitación es de pocos metros te decidas por piezas ligeras y completas que puedes acompañar con sillones auxiliares. Si tu habitación es amplia puedes decidirte por sofás en forma de L o con rinconeras. Otro aspecto a tener en cuenta es que si lo vas a ubicar frente a una ventana debes calcular la altura del respaldo para que no impida su apertura o reste la visibilidad.

La comodidad ante todo

Un sofá es sinónimo de comodidad, y es precisamente éste uno de los aspectos más importantes a la hora de decidir. Un sofá cómodo se reconoce porque cuando te sientas en él las rodillas quedan a una altura similar a la de las caderas, al apoyarte contra el respaldo puedes tocar el piso con tus pies, al sentarte el borde del sillón no presiona la parte interior de tus rodillas, y al apoyar tu brazo en el reposabrazos este debe estar a la altura del codo. No tengas vergüenza de probar los que te gustan en la tienda para confirmar que cumplen con estas características y así ir a lo seguro.

La estructura

La estructura es la encargada de soportar el sofá y de ésta depende no solo su comodidad, sino su calidad y tiempo de duración. Los expertos recomiendan elegir estructuras fabricadas con madera maciza, acero o aluminio y adicional a esto debe tener un sistema de muelles en zigzag que soporte los cojines. Otro aspecto importante es que las patas formen parte de la estructura del sofá, porque las que son atornilladas suelen ser más inseguras y se pueden aflojar fácilmente.

Materiales y colores

Lo ideal es que tu sofá sea de un buen material tanto por dentro como por fuera. Cuando hablamos del exterior lo ideal es elegir un tapizado en materiales que sean transpirables, o en cuero que aunque es un material más frío, proporciona solidez y se mancha menos. Con respecto a los rellenos puedes decidirte por plumas, muelles o espuma de poliuretano, o una mezcla de plumas y espuma o fibra de poliéster.

El color por su parte aunque es una decisión muy personal, debe estar motivado en gran medida por la decoración y la pintura de la habitación. Ten en cuenta que el blanco es el color base porque combina muy bien con todo y proporciona luminosidad, pero a su vez se mancha más fácilmente. Los tonos claros son más ligeros visualmente, dan sensación de amplitud y puedes generar contrastes con cojines o mantas de colores fuertes. Ten en cuenta además que los tonos oscuros saturan el ambiente, los estampados disimulan el desgaste y atreverse a usar un color encendido puede llenar de vida la habitación.

Fundas: protección, variedad y estilo

Elegir fundas para tu sofá es una excelente alternativa, si tienes niños éstas protegerán el tapizado, ayudaran a impedir el desgaste y además puedes lavarlas más fácilmente. Adicional a esto puedes renovar el look de la habitación cuantas veces quieras  y lo mejor es que estas fundas se adaptan a cualquier tipo de sofá.

Limpieza

Al elegir tu sofá debes tener en cuenta que la limpieza varía de acuerdo al material y a la tapicería con que esté hecho. Recuerda que el cuidado de un sofá de cuero es diferente al de uno con fibras de algodón, chellinas, fibras sintéticas u otro tipo de textiles.

Estos son solo algunos tips para que puedas elegir el sofá de tus sueños, en la actualidad la oferta es amplia y puedes decidirte además por sofás con compartimentos especiales para guardar tus cosas, tecnología incorporada o aquellos que tienen usos adicionales como los sofás cama. Lo realmente importante es que sea de todo tu gusto y que en él puedas encontrar estilo, comodidad y calidad.

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El lugar donde estará ubicado

Es importante que tengas en cuenta el lugar y la función que va a cumplir tu sofá, porque no es lo mismo destinarlo para la biblioteca que hacerlo para la sala principal u otro tipo de salón social. Además debes analizar cuántas personas lo utilizarán a diario. Saber estos detalles con antelación es determinante porque de ello depende el tipo de tamaño, materiales, armazón y tapicería que debes utilizar.

Elige el sofá perfecto para tí

El tamaño de la habitación

Después de elegir dónde ubicarás tu sofá, debes conocer las medidas de la habitación y analizar la distribución de la misma. Esto es importante porque no quieres un sofá invasivo que reste la movilidad dentro del espacio. Es aconsejable que si la habitación es de pocos metros te decidas por piezas ligeras y completas que puedes acompañar con sillones auxiliares. Si tu habitación es amplia puedes decidirte por sofás en forma de L o con rinconeras. Otro aspecto a tener en cuenta es que si lo vas a ubicar frente a una ventana debes calcular la altura del respaldo para que no impida su apertura o reste la visibilidad.

La comodidad ante todo

Un sofá es sinónimo de comodidad, y es precisamente éste uno de los aspectos más importantes a la hora de decidir. Un sofá cómodo se reconoce porque cuando te sientas en él las rodillas quedan a una altura similar a la de las caderas, al apoyarte contra el respaldo puedes tocar el piso con tus pies, al sentarte el borde del sillón no presiona la parte interior de tus rodillas, y al apoyar tu brazo en el reposabrazos este debe estar a la altura del codo. No tengas vergüenza de probar los que te gustan en la tienda para confirmar que cumplen con estas características y así ir a lo seguro.

La estructura

La estructura es la encargada de soportar el sofá y de ésta depende no solo su comodidad, sino su calidad y tiempo de duración. Los expertos recomiendan elegir estructuras fabricadas con madera maciza, acero o aluminio y adicional a esto debe tener un sistema de muelles en zigzag que soporte los cojines. Otro aspecto importante es que las patas formen parte de la estructura del sofá, porque las que son atornilladas suelen ser más inseguras y se pueden aflojar fácilmente.

Materiales y colores

Lo ideal es que tu sofá sea de un buen material tanto por dentro como por fuera. Cuando hablamos del exterior lo ideal es elegir un tapizado en materiales que sean transpirables, o en cuero que aunque es un material más frío, proporciona solidez y se mancha menos. Con respecto a los rellenos puedes decidirte por plumas, muelles o espuma de poliuretano, o una mezcla de plumas y espuma o fibra de poliéster.

El color por su parte aunque es una decisión muy personal, debe estar motivado en gran medida por la decoración y la pintura de la habitación. Ten en cuenta que el blanco es el color base porque combina muy bien con todo y proporciona luminosidad, pero a su vez se mancha más fácilmente. Los tonos claros son más ligeros visualmente, dan sensación de amplitud y puedes generar contrastes con cojines o mantas de colores fuertes. Ten en cuenta además que los tonos oscuros saturan el ambiente, los estampados disimulan el desgaste y atreverse a usar un color encendido puede llenar de vida la habitación.

Estos son solo algunos tips para que puedas elegir el sofá de tus sueños, en la actualidad la oferta es amplia y puedes decidirte además por sofás con compartimentos especiales para guardar tus cosas, tecnología incorporada o aquellos que tienen usos adicionales como los sofás cama. Lo realmente importante es que sea de todo tu gusto y que en él puedas encontrar estilo, comodidad y calidad.

Fundas: protección, variedad y estilo

Elegir fundas para tu sofá es una excelente alternativa, si tienes niños éstas protegerán el tapizado, ayudaran a impedir el desgaste y además puedes lavarlas más fácilmente. Adicional a esto puedes renovar el look de la habitación cuantas veces quieras  y lo mejor es que estas fundas se adaptan a cualquier tipo de sofá.

Limpieza

Al elegir tu sofá debes tener en cuenta que la limpieza varía de acuerdo al material y a la tapicería con que esté hecho. Recuerda que el cuidado de un sofá de cuero es diferente al de uno con fibras de algodón, chellinas, fibras sintéticas u otro tipo de textiles.

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